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  <title>Articles from puedoserella</title>
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    <title>Articles from puedoserella</title>
    <link>https://www.ipernity.com/blog/puedoserella</link>
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  <description></description>
  <pubDate>Wed, 30 Sep 2026 23:36:01 +0000</pubDate>
  <lastBuildDate>Wed, 30 Sep 2026 23:36:01 +0000</lastBuildDate>
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    <title>Gloria y los terroristas de sus amigos</title>
    <link>https://www.ipernity.com/blog/puedoserella/410412</link>
    <guid isPermaLink="false">tag:ipernity.com,2012-09-03,post-410412</guid>
    <pubDate>Mon, 03 Sep 2012 22:35:02 +0000</pubDate>
    <author>nobody@ipernity.com (puedoserella)</author>
    <description>&lt;p class="who"&gt;&lt;a href="https://www.ipernity.com/home/puedoserella"&gt;puedoserella&lt;/a&gt; has posted an article:&lt;/p&gt;&lt;div class="description"&gt;Gloria y sus amigos son de esos hijos que nadie queremos tener, esos hijos que no llegarán a ser titulados universitarios, ni dejaremos que tengan descendencia,. Gloria y sus amigos tienen una edad biológica incierta para un extraño, y una mental muy inferior, algunos los denominan “profundos” y lo son, porque pasar aunque solo sea un rato con Gloria y el resto de terroristas, te araña lo más profundo del alma. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;
Gloria siempre lleva en brazos un muñeco, cada año que coincido con ella es uno diferente, sus muñecos tienen una vida corta porque los maltrata tanto como los quiere: &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;
- ¡Hombre, Gloria, dame un besito! –me acerca su muñeco a los labios. Primero he de besarlo a él, luego, ella pone su cara junto a la mía y espera un beso, pero jamás te lo devuelve salvo que insistas en ello. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;
- Mira... el autocar... ¿quién es? –me pregunta señalando a una señora desconocida por ambas. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;
- No sé, ¿quién es? ¿tú lo sabes? &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;
- ¿Quién es? –insiste &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;
- Tiene cara de llamarse Isabel, ¿no te parece Gloria? No la conocemos. –salgo del paso porque sé que la pregunta se repetirá infinitamente hasta que ella obtenga una respuesta que le agrade. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;
- Isabel –repite- mira... –y me enseña su muñeco &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;
- ¡Qué guapo es! ¿Cómo se llama? &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;
- Manolín –dice sin dudar y lo abraza &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;
Si Gloria está enfadada estamapa contra el suelo una y otra vez a su muñeco hasta que se calma, que suele ser cuando la llevan a comer. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;
Y yo pienso que la técnica de Gloria para obtener respuestas de la vida que nos acallen la voz interior es un acto de terrorismo, un acoso moral en toda regla, pero efectivo. No importa si las respuestas que buscamos no son las correctas en ese momento, la estrategia ha servido y eso es lo que cuenta. Eso y el provecho económico para la fábrica de muñecos de Famosa. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;
Armando y Lorenzo son otros dos de su banda, amigos inseparables desde que se conocieron: &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;
- Me casaré contigo cuando seamos mayores –me repite Armando una vez más desde hace 10 años. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;
- Pero queda mucho, Armando. –le respondo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;
- Sí mucho –me corrobora &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;
- Tú eres mi novia –asegura Lorenzo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;
- Si, lo soy, pero tengo que casarme con Armando que se lo dije antes. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;
- Ya ya –me responde Lorenzo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;
Estos dos amigos que comparten novia, comparten juegos y algunos tortazos, que se unen para saquear la nevera, son dos seguidores de dos equipos de fútbol;. Armando es del Madrid y Lorenzo del Barça &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;
- El Barça es el mejor –dice Lorenzo &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;
- A que te pego un hostia –amenaza Armando &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;
- Y a que te pego yo otra... ¡Mira el autocar! –dice Lorenzo desviando la conversación. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;
- ¡Sí! –responde Armando emocionado &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;
Nunca se pegaron por el fútbol, según dicen, ni por compartir novias, se pegaron por un helado en una ocasión y como acabó en el suelo, se tiraron también junto a él a llorar. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;
- ¡Cabrón, abre la puerta! –chilla Armando al conductor del autocar &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;
- ¡Oye Armando! ¿qué palabrota es esa?. Eso no está nada bien. No lo abrirá porque tendrá que poner primero el aire fresquito para que cuando tú subas no pases calor. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;
- Vale, el cabrón no abre la puerta. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;
Inútil, es inútil retirar esa palabora de su vocabulario, a pesar de que su madre cada vez que la dice se come una gominola y le increpa: ves, como dices palabrotas ahora me la como yo. Da igual, él se ha quedado tan contento y su madre con algo más de sobrepeso. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;
Y es que Gloria, Armando, Lorenzo y el resto de sus colegas, no temen por la imagen social que proyectan, por el que dirán o por la repercusión de sus actos, son unos inocentes ignorantes terroristas. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;
Gloria y sus amigos son felices siempre que tengan sus necesidades primarias cubiertas y los más mínimos caprichos, esos que nosotros ya no sabemos valorar y que son para ellos un motivo de fiesta y celebración. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;
El autocar parte con ellos dentro hacia una granja escuela y saludan emocionados desde los cristales. Armando desbordante de felicidad hace el gesto con la mano... ese feo de "vete a tomar por..." y es que nos dice cariñosamente adios, porque ellos tienen además del génetico, otro código distinto. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;
Gloria y el resto de terroristas solo necesitan algo más y es cariño, ¿y quién no tiene un poco para regalarles? Y ¿quién de los no profundos no los abraza aunque sea con el pensamiento una y otra vez hasta desgastarlos?. El cariño, no es, gracias a la naturaleza y por el momento, un bien escaso para ninguno de ellos&lt;/div&gt;</description>
    <media:title>Gloria y los terroristas de sus amigos</media:title>
    <media:text type="html">&lt;p class="who"&gt;&lt;a href="https://www.ipernity.com/home/puedoserella"&gt;puedoserella&lt;/a&gt; has posted an article:&lt;/p&gt;&lt;div class="description"&gt;Gloria y sus amigos son de esos hijos que nadie queremos tener, esos hijos que no llegarán a ser titulados universitarios, ni dejaremos que tengan descendencia,. Gloria y sus amigos tienen una edad biológica incierta para un extraño, y una mental muy inferior, algunos los denominan “profundos” y lo son, porque pasar aunque solo sea un rato con Gloria y el resto de terroristas, te araña lo más profundo del alma. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;
Gloria siempre lleva en brazos un muñeco, cada año que coincido con ella es uno diferente, sus muñecos tienen una vida corta porque los maltrata tanto como los quiere: &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;
- ¡Hombre, Gloria, dame un besito! –me acerca su muñeco a los labios. Primero he de besarlo a él, luego, ella pone su cara junto a la mía y espera un beso, pero jamás te lo devuelve salvo que insistas en ello. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;
- Mira... el autocar... ¿quién es? –me pregunta señalando a una señora desconocida por ambas. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;
- No sé, ¿quién es? ¿tú lo sabes? &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;
- ¿Quién es? –insiste &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;
- Tiene cara de llamarse Isabel, ¿no te parece Gloria? No la conocemos. –salgo del paso porque sé que la pregunta se repetirá infinitamente hasta que ella obtenga una respuesta que le agrade. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;
- Isabel –repite- mira... –y me enseña su muñeco &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;
- ¡Qué guapo es! ¿Cómo se llama? &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;
- Manolín –dice sin dudar y lo abraza &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;
Si Gloria está enfadada estamapa contra el suelo una y otra vez a su muñeco hasta que se calma, que suele ser cuando la llevan a comer. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;
Y yo pienso que la técnica de Gloria para obtener respuestas de la vida que nos acallen la voz interior es un acto de terrorismo, un acoso moral en toda regla, pero efectivo. No importa si las respuestas que buscamos no son las correctas en ese momento, la estrategia ha servido y eso es lo que cuenta. Eso y el provecho económico para la fábrica de muñecos de Famosa. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;
Armando y Lorenzo son otros dos de su banda, amigos inseparables desde que se conocieron: &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;
- Me casaré contigo cuando seamos mayores –me repite Armando una vez más desde hace 10 años. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;
- Pero queda mucho, Armando. –le respondo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;
- Sí mucho –me corrobora &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;
- Tú eres mi novia –asegura Lorenzo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;
- Si, lo soy, pero tengo que casarme con Armando que se lo dije antes. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;
- Ya ya –me responde Lorenzo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;
Estos dos amigos que comparten novia, comparten juegos y algunos tortazos, que se unen para saquear la nevera, son dos seguidores de dos equipos de fútbol;. Armando es del Madrid y Lorenzo del Barça &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;
- El Barça es el mejor –dice Lorenzo &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;
- A que te pego un hostia –amenaza Armando &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;
- Y a que te pego yo otra... ¡Mira el autocar! –dice Lorenzo desviando la conversación. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;
- ¡Sí! –responde Armando emocionado &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;
Nunca se pegaron por el fútbol, según dicen, ni por compartir novias, se pegaron por un helado en una ocasión y como acabó en el suelo, se tiraron también junto a él a llorar. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;
- ¡Cabrón, abre la puerta! –chilla Armando al conductor del autocar &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;
- ¡Oye Armando! ¿qué palabrota es esa?. Eso no está nada bien. No lo abrirá porque tendrá que poner primero el aire fresquito para que cuando tú subas no pases calor. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;
- Vale, el cabrón no abre la puerta. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;
Inútil, es inútil retirar esa palabora de su vocabulario, a pesar de que su madre cada vez que la dice se come una gominola y le increpa: ves, como dices palabrotas ahora me la como yo. Da igual, él se ha quedado tan contento y su madre con algo más de sobrepeso. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;
Y es que Gloria, Armando, Lorenzo y el resto de sus colegas, no temen por la imagen social que proyectan, por el que dirán o por la repercusión de sus actos, son unos inocentes ignorantes terroristas. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;
Gloria y sus amigos son felices siempre que tengan sus necesidades primarias cubiertas y los más mínimos caprichos, esos que nosotros ya no sabemos valorar y que son para ellos un motivo de fiesta y celebración. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;
El autocar parte con ellos dentro hacia una granja escuela y saludan emocionados desde los cristales. Armando desbordante de felicidad hace el gesto con la mano... ese feo de "vete a tomar por..." y es que nos dice cariñosamente adios, porque ellos tienen además del génetico, otro código distinto. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;
Gloria y el resto de terroristas solo necesitan algo más y es cariño, ¿y quién no tiene un poco para regalarles? Y ¿quién de los no profundos no los abraza aunque sea con el pensamiento una y otra vez hasta desgastarlos?. El cariño, no es, gracias a la naturaleza y por el momento, un bien escaso para ninguno de ellos&lt;/div&gt;</media:text>
    <media:credit role="author">puedoserella</media:credit>
  </item>
  <item>
    <title>Cigalas</title>
    <link>https://www.ipernity.com/blog/puedoserella/410406</link>
    <guid isPermaLink="false">tag:ipernity.com,2012-09-03,post-410406</guid>
    <pubDate>Mon, 03 Sep 2012 22:22:27 +0000</pubDate>
    <author>nobody@ipernity.com (puedoserella)</author>
    <description>&lt;p class="who"&gt;&lt;a href="https://www.ipernity.com/home/puedoserella"&gt;puedoserella&lt;/a&gt; has posted an article:&lt;/p&gt;&lt;div class="description"&gt;&lt;div style="text-align:justify;"&gt;A la hora del desayuno, he salido a la pescadería a por unas cigalas que había encargado para cocinar una fideuá mañana y variar el menú de muchos sábados; bocadillos o fabada Litoral y callos “La Madrileña”, que mis amigos y yo engullimos mientras reconstruimos una vieja casa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;
He recogido también de la pescadería, el pedido de mi compañera. Me he dirigido a la cocina de la empresa para dejar mis cigalas en el frigorífico y me ha preguntado Maritere: &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;
- ¿Qué has comprado? &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;
- Solo cigalas. Tengo el resto de la fideuá semipreparada &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;
- ¡Anda tenía que haber comprado yo un par de ellas! &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;
- ¡Pues cógelas!, ¡Toma! – he abierto el paquete y le he dado dos cigalas. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;
En ese momento me han llamado y he dejado el paquete sin cerrar en el frigorífico. Ha llegado la hora de salir, lo he recogido tal cual estaba y me he marchado a casa, a por el resto del menú y a por mi perra y hemos puesto rumbo a Castilla tan contentas. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;
De repente, he comenzado a escuchar un ruido espantoso en el coche. Se ha encendido la luz indicando que debía de parar inmediatamente. Me sitúo en el arcén. Me pongo el chaleco y salgo a poner el triángulo. En ese momento mi perra ha empezado a ladrar, porque ella tiene confeccionados unos derechos perrunos y los tiene convenientemente priorizados contrariamente a los míos, humanos. Uno de ellos es que debemos salir del coche juntas. A medida que me alejaba con el triángulo, más golpes daba a la puerta y más ladraba, ahí ya mi contrariedad moderada ha comenzado a elevarse. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;
He regresado al coche, he cogido el móvil y he llamado a la compañía de seguros que tengo contratada. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;
- Esta usted hablando con XXXXX, si ha sufrido una avería diga o pulse: “uno”, si desea información blablablabla, diga o pulse: dos, si desea blablablabla . – He pronunciado: uno. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;
Mi perra ladraba tanto que han entendido que yo hablaba. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;
- No hemos entendido, por favor repita su opción. Si quiere comunicar una avería, diga o pulse: uno.... si blablablabla... diga o pulse: dos. Si blablabalba....&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;
Digo “UNO” y doy a mi perra una cigala de las que tenía en el paquete abierto para que se callara un momento, porque fuera había empezado a llover. Se la ha tragado entera y ha vuelto con su concierto de ladridos de forma inmediata. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;
- No hemos entendido, por favor repita su opción. Si quiere comunicar una avería diga o pulse: uno.... &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;
He gritado: ¡Uno! a la vez que mi perra ladraba su opción: &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;
- No hemos entendido, por favor repita su opción. Si quiere comunicar una avería diga o pulse: uno.... si blablablaaba. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;
En lugar de decir uno, he salido del coche -ya diluviaba- mientras maldecía en voz alta a todos los demonios rojos. Entonces he escuchado: &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;
- No podemos identificar su opción, no se retiré, le atenderá una operadora. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;
Entonces he sacado el vocabulario más barribajero y contundente que tengo, pero me han atendido mientras yo chorreaba agua por la punta de la nariz. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;
He pensado que no había mal que por bien no viniera y me he imaginado que el servicio técnico que venía en camino se traduciría en un mecánico estupendo, amable y simpático y por supuesto, de lo más eficiente, que me arreglaría el coche en cuestión de segundos y me anotaría su número de teléfono en la mierda que tengo incrustada en los laterales del coche y que por más que ha llovido no se ha disuelto. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;
Y así ha sido, estaba de muy buen ver, pero no ha articulado más que un: &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;
- Buenas tardes, señora. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;
Eso de “señora” pronunciado por un hombre algo –o bastante- más joven, me ha dolido en lo más profundo, más de lo que me dolía la cabeza de escuchar a mi propiedad animada de cuatro patas. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;
- Debe llevar el coche al taller –me dice mientras se dispone a elevar mi coche. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;
- Pero ¿qué tiene? –digo yo desilusionada. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;
- &lt;em&gt;Fjafoaifoaieeee&lt;/em&gt; del aire acondicionado. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;
- No he puesto este año todavía el aire acondicionado. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;
- No tiene nada que ver. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;
- Es que no entiendo. ¿Qué tiene que ver? &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;
- Sería largo de explicar. Su mecánico le explicará detalladamente. ¿Desea usted continuar viaje o regresar al punto de origen? -pregunta de forma concluyente. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;
- Quiero volver a casa. –He dicho chorreando agua por todos mis rizos, por el bajo de los pantalones y por las pestañas. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;
Cuando hemos cargado mi coche con la perra dentro ladrándome, mirándome y amenazando: “te miraré constantemente con cara triste durante dos días y me negaré a comer” –que es lo que suele hacer cuando se enfada- he visto como mi fin de semana cambiaba drásticamente. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;
He cargado la bolsa de la comida en la cabina de la grúa. Durante unos minutos hemos estado en silencio, pero tras la curva del cambio de sentido, el estupendo mecánico, me dice: &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;
- Se le ha salido una cigala &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;
- ¿Qué? &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;
- ¡Que me está usted sembrando la cabina de cigalas! &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;
- ¡Ah, perdón! –He dicho apurada y recogiéndolas. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;
Un minuto después rompe el silencio de nuevo: &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;
- Ya las puede lavar &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;
- ¿Cómo? &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;
- Las cigalas, digo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;
- Sí, claro. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;
- ¿Dónde iba usted con las cigalas sueltas? – me pregunta muy serio. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;
Yo ante la duda de si hablaba en serio o en broma, respondo: &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;
- Como verás, me gustan las mascotas. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;
Ha callado y no me ha dirigido la palabra durante los 30 km. hasta la puerta del taller. Mientras descargaban el coche él ha rellenado un parte, y me pregunta: &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;
- ¿Nombre? &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;
- Pon ahí: la señora de las cigalas. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;
He llegado a casa, he puesto a cocer la fideuá que tenía semipreparada a falta de la pasta y las cigalas mientras me he duchado, todo esto mientras me perseguía mi perra que no me habla, como me temía. No le ha gustado el trato recibido ni la excursión. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;
He repartido la fideúa que estaré comiendo durante años en una docena de cacharrillos para congelar y cuando recogía la cocina, las he visto, ahí estaban lavadas: en el fregadero, las cigalas. Se me olvidó echarlas a la olla.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;
Me voy a dormir.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;</description>
    <media:title>Cigalas</media:title>
    <media:text type="html">&lt;p class="who"&gt;&lt;a href="https://www.ipernity.com/home/puedoserella"&gt;puedoserella&lt;/a&gt; has posted an article:&lt;/p&gt;&lt;div class="description"&gt;&lt;div style="text-align:justify;"&gt;A la hora del desayuno, he salido a la pescadería a por unas cigalas que había encargado para cocinar una fideuá mañana y variar el menú de muchos sábados; bocadillos o fabada Litoral y callos “La Madrileña”, que mis amigos y yo engullimos mientras reconstruimos una vieja casa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;
He recogido también de la pescadería, el pedido de mi compañera. Me he dirigido a la cocina de la empresa para dejar mis cigalas en el frigorífico y me ha preguntado Maritere: &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;
- ¿Qué has comprado? &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;
- Solo cigalas. Tengo el resto de la fideuá semipreparada &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;
- ¡Anda tenía que haber comprado yo un par de ellas! &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;
- ¡Pues cógelas!, ¡Toma! – he abierto el paquete y le he dado dos cigalas. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;
En ese momento me han llamado y he dejado el paquete sin cerrar en el frigorífico. Ha llegado la hora de salir, lo he recogido tal cual estaba y me he marchado a casa, a por el resto del menú y a por mi perra y hemos puesto rumbo a Castilla tan contentas. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;
De repente, he comenzado a escuchar un ruido espantoso en el coche. Se ha encendido la luz indicando que debía de parar inmediatamente. Me sitúo en el arcén. Me pongo el chaleco y salgo a poner el triángulo. En ese momento mi perra ha empezado a ladrar, porque ella tiene confeccionados unos derechos perrunos y los tiene convenientemente priorizados contrariamente a los míos, humanos. Uno de ellos es que debemos salir del coche juntas. A medida que me alejaba con el triángulo, más golpes daba a la puerta y más ladraba, ahí ya mi contrariedad moderada ha comenzado a elevarse. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;
He regresado al coche, he cogido el móvil y he llamado a la compañía de seguros que tengo contratada. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;
- Esta usted hablando con XXXXX, si ha sufrido una avería diga o pulse: “uno”, si desea información blablablabla, diga o pulse: dos, si desea blablablabla . – He pronunciado: uno. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;
Mi perra ladraba tanto que han entendido que yo hablaba. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;
- No hemos entendido, por favor repita su opción. Si quiere comunicar una avería, diga o pulse: uno.... si blablablabla... diga o pulse: dos. Si blablabalba....&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;
Digo “UNO” y doy a mi perra una cigala de las que tenía en el paquete abierto para que se callara un momento, porque fuera había empezado a llover. Se la ha tragado entera y ha vuelto con su concierto de ladridos de forma inmediata. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;
- No hemos entendido, por favor repita su opción. Si quiere comunicar una avería diga o pulse: uno.... &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;
He gritado: ¡Uno! a la vez que mi perra ladraba su opción: &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;
- No hemos entendido, por favor repita su opción. Si quiere comunicar una avería diga o pulse: uno.... si blablablaaba. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;
En lugar de decir uno, he salido del coche -ya diluviaba- mientras maldecía en voz alta a todos los demonios rojos. Entonces he escuchado: &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;
- No podemos identificar su opción, no se retiré, le atenderá una operadora. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;
Entonces he sacado el vocabulario más barribajero y contundente que tengo, pero me han atendido mientras yo chorreaba agua por la punta de la nariz. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;
He pensado que no había mal que por bien no viniera y me he imaginado que el servicio técnico que venía en camino se traduciría en un mecánico estupendo, amable y simpático y por supuesto, de lo más eficiente, que me arreglaría el coche en cuestión de segundos y me anotaría su número de teléfono en la mierda que tengo incrustada en los laterales del coche y que por más que ha llovido no se ha disuelto. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;
Y así ha sido, estaba de muy buen ver, pero no ha articulado más que un: &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;
- Buenas tardes, señora. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;
Eso de “señora” pronunciado por un hombre algo –o bastante- más joven, me ha dolido en lo más profundo, más de lo que me dolía la cabeza de escuchar a mi propiedad animada de cuatro patas. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;
- Debe llevar el coche al taller –me dice mientras se dispone a elevar mi coche. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;
- Pero ¿qué tiene? –digo yo desilusionada. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;
- &lt;em&gt;Fjafoaifoaieeee&lt;/em&gt; del aire acondicionado. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;
- No he puesto este año todavía el aire acondicionado. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;
- No tiene nada que ver. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;
- Es que no entiendo. ¿Qué tiene que ver? &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;
- Sería largo de explicar. Su mecánico le explicará detalladamente. ¿Desea usted continuar viaje o regresar al punto de origen? -pregunta de forma concluyente. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;
- Quiero volver a casa. –He dicho chorreando agua por todos mis rizos, por el bajo de los pantalones y por las pestañas. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;
Cuando hemos cargado mi coche con la perra dentro ladrándome, mirándome y amenazando: “te miraré constantemente con cara triste durante dos días y me negaré a comer” –que es lo que suele hacer cuando se enfada- he visto como mi fin de semana cambiaba drásticamente. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;
He cargado la bolsa de la comida en la cabina de la grúa. Durante unos minutos hemos estado en silencio, pero tras la curva del cambio de sentido, el estupendo mecánico, me dice: &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;
- Se le ha salido una cigala &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;
- ¿Qué? &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;
- ¡Que me está usted sembrando la cabina de cigalas! &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;
- ¡Ah, perdón! –He dicho apurada y recogiéndolas. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;
Un minuto después rompe el silencio de nuevo: &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;
- Ya las puede lavar &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;
- ¿Cómo? &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;
- Las cigalas, digo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;
- Sí, claro. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;
- ¿Dónde iba usted con las cigalas sueltas? – me pregunta muy serio. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;
Yo ante la duda de si hablaba en serio o en broma, respondo: &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;
- Como verás, me gustan las mascotas. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;
Ha callado y no me ha dirigido la palabra durante los 30 km. hasta la puerta del taller. Mientras descargaban el coche él ha rellenado un parte, y me pregunta: &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;
- ¿Nombre? &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;
- Pon ahí: la señora de las cigalas. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;
He llegado a casa, he puesto a cocer la fideuá que tenía semipreparada a falta de la pasta y las cigalas mientras me he duchado, todo esto mientras me perseguía mi perra que no me habla, como me temía. No le ha gustado el trato recibido ni la excursión. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;
He repartido la fideúa que estaré comiendo durante años en una docena de cacharrillos para congelar y cuando recogía la cocina, las he visto, ahí estaban lavadas: en el fregadero, las cigalas. Se me olvidó echarlas a la olla.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;
Me voy a dormir.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;</media:text>
    <media:credit role="author">puedoserella</media:credit>
  </item>
  <item>
    <title>Soy de donde me da la gana</title>
    <link>https://www.ipernity.com/blog/puedoserella/323324</link>
    <guid isPermaLink="false">tag:ipernity.com,2011-04-27,post-323324</guid>
    <pubDate>Wed, 27 Apr 2011 20:56:44 +0000</pubDate>
    <author>nobody@ipernity.com (puedoserella)</author>
    <description>&lt;p class="who"&gt;&lt;a href="https://www.ipernity.com/home/puedoserella"&gt;puedoserella&lt;/a&gt; has posted an article:&lt;/p&gt;&lt;div class="description"&gt;&lt;p&gt;En ocasiones he encontrado declaraciones de personas que aseguran que uno se siente de un solo lugar. ¿Es imposible repartir ese sentimiento por geografías?. Para mi sí es posible, y es posible ser de dos bandos, y es posible comprender una ideología opuesta. Y cuando alguien lo pone en duda recuerdo a mi padre...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;
Mis padres y abuelos nacieron en Asturias, pero como muchas familias asturianas tuvieron que emigrar para sobrevivir. Mi familia vino a Madrid y en ese lugar les encontró la guerra. Ambas familias, pero sobre todo la de mi padre, eran &lt;em&gt;rojos. M&lt;/em&gt;i abuelo y mis cuatro tíos mayores estuvieron implicados hasta las cejas en la contienda y al finalizar la guerra tuvieron que marchar a Francia. En Madrid quedó mi abuela con sus cuatro hijos menores, uno de ellos, mi padre. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;
Antes de concluir la guerra, muchos niños madrileños fueron acogidos por familias, sobre todo catalanas, hasta que cesaran los bombardeos y la actividad en Madrid. Mi padre fue acogido por una familia de color “azul” de Teià en Barcelona. Familia que le protegió y le quiso como a un hijo durante toda su vida aún después del regreso de mi padre con su familia. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;
Mi abuela en España y con su marido en el exilio, era llamada a declarar varias veces al mes, era acosada y presionada en los interrogatorios. Para frenar esa pesadilla y “lavar” la imagen familiar, decidieron enviar a mi padre, con catorce años, a luchar con la División Azul. Le hirieron en una pierna y regresó con una lesión de por vida. A cambio, el régimen, cuando tuvo la edad, le concedió una plaza de funcionario, como chofer, en el Ministerio de Abastecimientos y Transportes. Se trasladó a Lleida porque mi padre con la venia del Estado y su Land Rover, la excusa de tener la familia en Madrid y sus innumerables pasos de la frontera con Andorra, sirvió de enlace de cientos de familias en el exilio. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;
En esa actividad clandestina, trajo cartas, medicamentos, dinero, palabras de amor a seres queridos y a todos aquellos que se lo solicitaban. Y muchos hombres y mujeres de Catalunya, rojos y azules, le ayudaron y callaron. Mi padre decía siempre que vivía por la bondad de las personas que le encubrían o que callaban. Mi madre también callaba y sufría, acordándose siempre de la Santina a la que, según ella, debían la vida. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;
Mi padre quiso que su descendencia fuera catalana, porque decía que les debía la vida tanto como a sus padres y quiso ser enterrado allí si moría. Y así sucedió. Durante la enfermedad que se lo llevó, todavía en época de Franco, siendo nosotras muy pequeñas, nos decía que en las guerras no había buenos ni malos, sólo personas que tenían miedo dentro. &lt;em&gt;Puta guerra&lt;/em&gt;, repetía siempre, &lt;em&gt;no hay lugares ni colores y uno es de donde le quieren&lt;/em&gt;. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;
Su entierro fue como una enorme manifestación, acudieron personas de toda la geografía española y algunos franceses. Libros de personas en el exilio y otros escritos posteriormente, le nombraron con agradecimiento. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;
Cuando murió mi madre, sin familia en Lleida, tuvimos que volver a Madrid, donde vivía mi abuela materna. Ella, repetía que “uno ye de donde pace y nun de donde nace”. Así que entonces yo fui de Madrid. En Madrid jamás me pidieron el pasaporte, ni me discriminaron por mi lugar de nacimiento aún declarando con orgullo que nací en Catalunya y obviando que mi familia proviene de Asturias y que mi acento es una mezcla de bable y catalán. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;
Siendo ya mayor, superé una oposición y quise volver a Catalunya, fallé en la prueba de catalán escrito -esta ausencia mía de letras...- mi profesión precisa el dominio del catalán. Así que, entre las posibilidades que me ofrecían opté por Murcia. Donde volví a pacer y donde me volvieron a querer. Y donde he pasado los años con mejor calidad de mi vida. Regresé a Madrid por cuestiones profesionales. Y sigo paciendo aquí. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;
Y mi corazón siempre se sentirá dividido, y siempre será de cualquier lugar donde le quieran, como decía mi padre y será de donde pazco, como decía mi abuela, y latirá porque así lo quiere la Santina, según decía mi madre y será de donde me de la gana, porque lo digo yo.&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;</description>
    <media:title>Soy de donde me da la gana</media:title>
    <media:text type="html">&lt;p class="who"&gt;&lt;a href="https://www.ipernity.com/home/puedoserella"&gt;puedoserella&lt;/a&gt; has posted an article:&lt;/p&gt;&lt;div class="description"&gt;&lt;p&gt;En ocasiones he encontrado declaraciones de personas que aseguran que uno se siente de un solo lugar. ¿Es imposible repartir ese sentimiento por geografías?. Para mi sí es posible, y es posible ser de dos bandos, y es posible comprender una ideología opuesta. Y cuando alguien lo pone en duda recuerdo a mi padre...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;
Mis padres y abuelos nacieron en Asturias, pero como muchas familias asturianas tuvieron que emigrar para sobrevivir. Mi familia vino a Madrid y en ese lugar les encontró la guerra. Ambas familias, pero sobre todo la de mi padre, eran &lt;em&gt;rojos. M&lt;/em&gt;i abuelo y mis cuatro tíos mayores estuvieron implicados hasta las cejas en la contienda y al finalizar la guerra tuvieron que marchar a Francia. En Madrid quedó mi abuela con sus cuatro hijos menores, uno de ellos, mi padre. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;
Antes de concluir la guerra, muchos niños madrileños fueron acogidos por familias, sobre todo catalanas, hasta que cesaran los bombardeos y la actividad en Madrid. Mi padre fue acogido por una familia de color “azul” de Teià en Barcelona. Familia que le protegió y le quiso como a un hijo durante toda su vida aún después del regreso de mi padre con su familia. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;
Mi abuela en España y con su marido en el exilio, era llamada a declarar varias veces al mes, era acosada y presionada en los interrogatorios. Para frenar esa pesadilla y “lavar” la imagen familiar, decidieron enviar a mi padre, con catorce años, a luchar con la División Azul. Le hirieron en una pierna y regresó con una lesión de por vida. A cambio, el régimen, cuando tuvo la edad, le concedió una plaza de funcionario, como chofer, en el Ministerio de Abastecimientos y Transportes. Se trasladó a Lleida porque mi padre con la venia del Estado y su Land Rover, la excusa de tener la familia en Madrid y sus innumerables pasos de la frontera con Andorra, sirvió de enlace de cientos de familias en el exilio. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;
En esa actividad clandestina, trajo cartas, medicamentos, dinero, palabras de amor a seres queridos y a todos aquellos que se lo solicitaban. Y muchos hombres y mujeres de Catalunya, rojos y azules, le ayudaron y callaron. Mi padre decía siempre que vivía por la bondad de las personas que le encubrían o que callaban. Mi madre también callaba y sufría, acordándose siempre de la Santina a la que, según ella, debían la vida. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;
Mi padre quiso que su descendencia fuera catalana, porque decía que les debía la vida tanto como a sus padres y quiso ser enterrado allí si moría. Y así sucedió. Durante la enfermedad que se lo llevó, todavía en época de Franco, siendo nosotras muy pequeñas, nos decía que en las guerras no había buenos ni malos, sólo personas que tenían miedo dentro. &lt;em&gt;Puta guerra&lt;/em&gt;, repetía siempre, &lt;em&gt;no hay lugares ni colores y uno es de donde le quieren&lt;/em&gt;. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;
Su entierro fue como una enorme manifestación, acudieron personas de toda la geografía española y algunos franceses. Libros de personas en el exilio y otros escritos posteriormente, le nombraron con agradecimiento. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;
Cuando murió mi madre, sin familia en Lleida, tuvimos que volver a Madrid, donde vivía mi abuela materna. Ella, repetía que “uno ye de donde pace y nun de donde nace”. Así que entonces yo fui de Madrid. En Madrid jamás me pidieron el pasaporte, ni me discriminaron por mi lugar de nacimiento aún declarando con orgullo que nací en Catalunya y obviando que mi familia proviene de Asturias y que mi acento es una mezcla de bable y catalán. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;
Siendo ya mayor, superé una oposición y quise volver a Catalunya, fallé en la prueba de catalán escrito -esta ausencia mía de letras...- mi profesión precisa el dominio del catalán. Así que, entre las posibilidades que me ofrecían opté por Murcia. Donde volví a pacer y donde me volvieron a querer. Y donde he pasado los años con mejor calidad de mi vida. Regresé a Madrid por cuestiones profesionales. Y sigo paciendo aquí. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;
Y mi corazón siempre se sentirá dividido, y siempre será de cualquier lugar donde le quieran, como decía mi padre y será de donde pazco, como decía mi abuela, y latirá porque así lo quiere la Santina, según decía mi madre y será de donde me de la gana, porque lo digo yo.&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;</media:text>
    <media:credit role="author">puedoserella</media:credit>
  </item>
  <item>
    <title>Del tiempo, de la libertad y de la vida.</title>
    <link>https://www.ipernity.com/blog/puedoserella/309166</link>
    <guid isPermaLink="false">tag:ipernity.com,2011-03-16,post-309166</guid>
    <pubDate>Wed, 16 Mar 2011 22:16:10 +0000</pubDate>
    <author>nobody@ipernity.com (puedoserella)</author>
    <description>&lt;p class="who"&gt;&lt;a href="https://www.ipernity.com/home/puedoserella"&gt;puedoserella&lt;/a&gt; has posted an article:&lt;/p&gt;&lt;div class="description"&gt;&lt;p&gt;La jornada &lt;span&gt;del&lt;/span&gt; domingo &lt;span&gt;la&lt;/span&gt; pasé en una cárcel &lt;span&gt;de&lt;/span&gt; esas flamantes recientemente inauguradas. Otra persona y yo fuimos invitados por los responsables &lt;span&gt;de&lt;/span&gt; formación &lt;span&gt;del&lt;/span&gt; centro para dar una charla. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;
Ante tamaña invitación tuve mis reticencias. Estaba asustada. Me asustaba más el hecho &lt;span&gt;de&lt;/span&gt; no saber captar &lt;span&gt;la&lt;/span&gt; atención &lt;span&gt;de&lt;/span&gt; los presos, &lt;span&gt;de&lt;/span&gt; transmitir conocimientos y &lt;span&gt;de&lt;/span&gt; que éstos fueran &lt;span&gt;de&lt;/span&gt; su interés, que el hecho &lt;span&gt;de&lt;/span&gt; encontrarme entre presidiarios. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;
Por dos &lt;span&gt;de&lt;/span&gt; los profesores allí destinados, fui informada con anterioridad, &lt;span&gt;de&lt;/span&gt; todo aquello que me interesaba. Advertí que ellos obviaban el hecho &lt;span&gt;de&lt;/span&gt; &lt;span&gt;la&lt;/span&gt; carcelación &lt;span&gt;de&lt;/span&gt; aquellas personas con las que, intuía, habían establecido una corriente &lt;span&gt;de&lt;/span&gt; cariño que a mi me resultaba extraña. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;
Acepté finalmente, más por superar un reto personal que por el hecho &lt;span&gt;de&lt;/span&gt; prestarme a una causa humanitaria. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;
Al llegar, nos colocaron una identificación en &lt;span&gt;la&lt;/span&gt; solapa advirtiéndonos que tuviéramos cuidado con que no nos &lt;span&gt;la&lt;/span&gt; sustrajeran. Con mi portátil al hombro y los ojos muy abiertos fuimos pasando controles y rejas hasta que nos abandonaron entre cien presos en una especie &lt;span&gt;de&lt;/span&gt; aula-salón &lt;span&gt;de&lt;/span&gt; actos sin funcionarios &lt;span&gt;de&lt;/span&gt; prisiones. &lt;span&gt;De&lt;/span&gt; repente, empezaron a estrecharme manos, sentí que mi cuerpo era recorrido por miles &lt;span&gt;de&lt;/span&gt; miradas. Un hombre, con auténtica cara &lt;span&gt;de&lt;/span&gt; delincuente, que dijo llamarse Ramón, me estrechó &lt;span&gt;la&lt;/span&gt; mano y me aseguró: &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;
-Es &lt;span&gt;la&lt;/span&gt; primera mujer con ojos verdes que viene a visitarnos desde que fue inaugurado "el talego". &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;
Temblé y me arrepentí &lt;span&gt;de&lt;/span&gt; &lt;span&gt;la&lt;/span&gt; mierda &lt;span&gt;de&lt;/span&gt; reto personal y &lt;span&gt;de&lt;/span&gt; las causas humanitarias. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;
Decidí que debía hacerme &lt;span&gt;la&lt;/span&gt; fuerte y seguir adelante.&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;p&gt;Nos presentamos mientras conectaba el proyector. Faltaba un cable. Dí aviso por un interfono, mientras ellos comenzaron a acercarse a mi portátil y al proyector, parecía que todos sabían &lt;span&gt;de&lt;/span&gt; informática, todo el mundo toqueteaba algún botón, y sin embargo, lejos &lt;span&gt;de&lt;/span&gt; incomodarme más, ese contratiempo me permitió cruzar las primeras palabras con aquellas personas que me otorgaron confianza. Una confianza extraña que me llegaba &lt;span&gt;de&lt;/span&gt; un mensaje silencioso que insistía: “no nos temas” Ese &lt;span&gt;tiempo&lt;/span&gt; me sirvió para conocer algunos datos y algunas reacciones &lt;span&gt;de&lt;/span&gt; aquellas personas que no dejaban &lt;span&gt;de&lt;/span&gt; moverse por &lt;span&gt;la&lt;/span&gt; estancia tal vez como método sustitutivo &lt;span&gt;de&lt;/span&gt; llenar su &lt;span&gt;tiempo&lt;/span&gt;. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;
Desde los presos &lt;span&gt;de&lt;/span&gt; otras nacionalidades y dos “etarras”, hasta los detenidos por portar ochenta pastillas, un asesino en serie, traficantes &lt;span&gt;de&lt;/span&gt; heroína a ladrones &lt;span&gt;de&lt;/span&gt; mayor o menor envergadura se acercaron a entablar diálogo con nosotros. Marcelo se lamentaba &lt;span&gt;de&lt;/span&gt; que su expediente se había quedado en alguna mesa funcionarial y le debían &lt;span&gt;la&lt;/span&gt; &lt;span&gt;libertad&lt;/span&gt; desde hacía tres meses. Josema detenido por tráfico &lt;span&gt;de&lt;/span&gt; heroína me contó que cuando tomó el avión con &lt;span&gt;la&lt;/span&gt; mercancía, se metió un chute y que no se enteró &lt;span&gt;de&lt;/span&gt; lo que sucedió hasta que fue detenido en Barajas. Tiene tres hijos a los que adora y a los que conocí por una fotografía que me mostró. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;
El “Quiti” me pidió un cd &lt;span&gt;de&lt;/span&gt; música "si es que llevaba alguno y que pudiera regalarle". Debía de tener unos treinta años. Por lo visto, el &lt;em&gt;pirateo&lt;/em&gt; &lt;span&gt;de&lt;/span&gt; música está prohibido en &lt;span&gt;la&lt;/span&gt; cárcel y está prohibida &lt;span&gt;la&lt;/span&gt; entrada &lt;span&gt;de&lt;/span&gt; cd’s no originales porque violan los derechos &lt;span&gt;del&lt;/span&gt; autor. Saqué &lt;span&gt;del&lt;/span&gt; bolso uno recién &lt;em&gt;pirateado&lt;/em&gt; &lt;span&gt;del&lt;/span&gt; grupo U2. Cuando advirtió que se trataba &lt;span&gt;de&lt;/span&gt; este grupo, llamó con un silbido a un muchacho rubio que “alucinó” con el cd y que me pidió escucharlo en el portátil, lo escuchamos y el pensamiento y &lt;span&gt;la&lt;/span&gt; consciencia &lt;span&gt;del&lt;/span&gt; muchacho rubio volaron en &lt;span&gt;libertad&lt;/span&gt;. Bromeamos, nos reímos, nos preguntamos sobre nuestras vidas, me preguntaron por &lt;span&gt;la&lt;/span&gt; visión que yo tenía &lt;span&gt;de&lt;/span&gt; ellos, &lt;span&gt;de&lt;/span&gt; las cárceles... &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;
El &lt;span&gt;tiempo&lt;/span&gt; pasaba y yo sentía que estuvieran perdiendo el &lt;span&gt;tiempo&lt;/span&gt;, pensaba que si el incidente hubiera sucedido ante cualquier otro colectivo ya estaría resuelto y los oyentes muy nerviosos. Ellos, los presos, lejos &lt;span&gt;de&lt;/span&gt; estar tensos parecían encontrarse relajados. Aprendí una nueva lección y es que el &lt;span&gt;tiempo&lt;/span&gt; podía ser valorado &lt;span&gt;de&lt;/span&gt; distinta forma a como lo hacía yo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;
Pasada hora y media nos trajeron el cable, poco a poco se fueron sentando. Callaron. Expuso mi compañero primero, después lo hice yo. Aquellos ojos interesados, aquel silencio interrogante, aquellas formas disciplinadas &lt;span&gt;de&lt;/span&gt; atender, aquellas preguntas y los agradecimientos tras las respuestas me fueron vinculando aún más a aquellos seres humanos. Acabé agradeciendo su interés, sus preguntas y su colaboración y ellos nos pagaron con un aplauso que no acababa nunca, con una lección magistralmente expuesta y con unas miradas que hablaron solas y que jamás olvidaré. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;
No sé cuanto &lt;span&gt;tiempo&lt;/span&gt; estuve llorando después.&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;</description>
    <media:title>Del tiempo, de la libertad y de la vida.</media:title>
    <media:text type="html">&lt;p class="who"&gt;&lt;a href="https://www.ipernity.com/home/puedoserella"&gt;puedoserella&lt;/a&gt; has posted an article:&lt;/p&gt;&lt;div class="description"&gt;&lt;p&gt;La jornada &lt;span&gt;del&lt;/span&gt; domingo &lt;span&gt;la&lt;/span&gt; pasé en una cárcel &lt;span&gt;de&lt;/span&gt; esas flamantes recientemente inauguradas. Otra persona y yo fuimos invitados por los responsables &lt;span&gt;de&lt;/span&gt; formación &lt;span&gt;del&lt;/span&gt; centro para dar una charla. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;
Ante tamaña invitación tuve mis reticencias. Estaba asustada. Me asustaba más el hecho &lt;span&gt;de&lt;/span&gt; no saber captar &lt;span&gt;la&lt;/span&gt; atención &lt;span&gt;de&lt;/span&gt; los presos, &lt;span&gt;de&lt;/span&gt; transmitir conocimientos y &lt;span&gt;de&lt;/span&gt; que éstos fueran &lt;span&gt;de&lt;/span&gt; su interés, que el hecho &lt;span&gt;de&lt;/span&gt; encontrarme entre presidiarios. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;
Por dos &lt;span&gt;de&lt;/span&gt; los profesores allí destinados, fui informada con anterioridad, &lt;span&gt;de&lt;/span&gt; todo aquello que me interesaba. Advertí que ellos obviaban el hecho &lt;span&gt;de&lt;/span&gt; &lt;span&gt;la&lt;/span&gt; carcelación &lt;span&gt;de&lt;/span&gt; aquellas personas con las que, intuía, habían establecido una corriente &lt;span&gt;de&lt;/span&gt; cariño que a mi me resultaba extraña. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;
Acepté finalmente, más por superar un reto personal que por el hecho &lt;span&gt;de&lt;/span&gt; prestarme a una causa humanitaria. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;
Al llegar, nos colocaron una identificación en &lt;span&gt;la&lt;/span&gt; solapa advirtiéndonos que tuviéramos cuidado con que no nos &lt;span&gt;la&lt;/span&gt; sustrajeran. Con mi portátil al hombro y los ojos muy abiertos fuimos pasando controles y rejas hasta que nos abandonaron entre cien presos en una especie &lt;span&gt;de&lt;/span&gt; aula-salón &lt;span&gt;de&lt;/span&gt; actos sin funcionarios &lt;span&gt;de&lt;/span&gt; prisiones. &lt;span&gt;De&lt;/span&gt; repente, empezaron a estrecharme manos, sentí que mi cuerpo era recorrido por miles &lt;span&gt;de&lt;/span&gt; miradas. Un hombre, con auténtica cara &lt;span&gt;de&lt;/span&gt; delincuente, que dijo llamarse Ramón, me estrechó &lt;span&gt;la&lt;/span&gt; mano y me aseguró: &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;
-Es &lt;span&gt;la&lt;/span&gt; primera mujer con ojos verdes que viene a visitarnos desde que fue inaugurado "el talego". &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;
Temblé y me arrepentí &lt;span&gt;de&lt;/span&gt; &lt;span&gt;la&lt;/span&gt; mierda &lt;span&gt;de&lt;/span&gt; reto personal y &lt;span&gt;de&lt;/span&gt; las causas humanitarias. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;
Decidí que debía hacerme &lt;span&gt;la&lt;/span&gt; fuerte y seguir adelante.&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;p&gt;Nos presentamos mientras conectaba el proyector. Faltaba un cable. Dí aviso por un interfono, mientras ellos comenzaron a acercarse a mi portátil y al proyector, parecía que todos sabían &lt;span&gt;de&lt;/span&gt; informática, todo el mundo toqueteaba algún botón, y sin embargo, lejos &lt;span&gt;de&lt;/span&gt; incomodarme más, ese contratiempo me permitió cruzar las primeras palabras con aquellas personas que me otorgaron confianza. Una confianza extraña que me llegaba &lt;span&gt;de&lt;/span&gt; un mensaje silencioso que insistía: “no nos temas” Ese &lt;span&gt;tiempo&lt;/span&gt; me sirvió para conocer algunos datos y algunas reacciones &lt;span&gt;de&lt;/span&gt; aquellas personas que no dejaban &lt;span&gt;de&lt;/span&gt; moverse por &lt;span&gt;la&lt;/span&gt; estancia tal vez como método sustitutivo &lt;span&gt;de&lt;/span&gt; llenar su &lt;span&gt;tiempo&lt;/span&gt;. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;
Desde los presos &lt;span&gt;de&lt;/span&gt; otras nacionalidades y dos “etarras”, hasta los detenidos por portar ochenta pastillas, un asesino en serie, traficantes &lt;span&gt;de&lt;/span&gt; heroína a ladrones &lt;span&gt;de&lt;/span&gt; mayor o menor envergadura se acercaron a entablar diálogo con nosotros. Marcelo se lamentaba &lt;span&gt;de&lt;/span&gt; que su expediente se había quedado en alguna mesa funcionarial y le debían &lt;span&gt;la&lt;/span&gt; &lt;span&gt;libertad&lt;/span&gt; desde hacía tres meses. Josema detenido por tráfico &lt;span&gt;de&lt;/span&gt; heroína me contó que cuando tomó el avión con &lt;span&gt;la&lt;/span&gt; mercancía, se metió un chute y que no se enteró &lt;span&gt;de&lt;/span&gt; lo que sucedió hasta que fue detenido en Barajas. Tiene tres hijos a los que adora y a los que conocí por una fotografía que me mostró. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;
El “Quiti” me pidió un cd &lt;span&gt;de&lt;/span&gt; música "si es que llevaba alguno y que pudiera regalarle". Debía de tener unos treinta años. Por lo visto, el &lt;em&gt;pirateo&lt;/em&gt; &lt;span&gt;de&lt;/span&gt; música está prohibido en &lt;span&gt;la&lt;/span&gt; cárcel y está prohibida &lt;span&gt;la&lt;/span&gt; entrada &lt;span&gt;de&lt;/span&gt; cd’s no originales porque violan los derechos &lt;span&gt;del&lt;/span&gt; autor. Saqué &lt;span&gt;del&lt;/span&gt; bolso uno recién &lt;em&gt;pirateado&lt;/em&gt; &lt;span&gt;del&lt;/span&gt; grupo U2. Cuando advirtió que se trataba &lt;span&gt;de&lt;/span&gt; este grupo, llamó con un silbido a un muchacho rubio que “alucinó” con el cd y que me pidió escucharlo en el portátil, lo escuchamos y el pensamiento y &lt;span&gt;la&lt;/span&gt; consciencia &lt;span&gt;del&lt;/span&gt; muchacho rubio volaron en &lt;span&gt;libertad&lt;/span&gt;. Bromeamos, nos reímos, nos preguntamos sobre nuestras vidas, me preguntaron por &lt;span&gt;la&lt;/span&gt; visión que yo tenía &lt;span&gt;de&lt;/span&gt; ellos, &lt;span&gt;de&lt;/span&gt; las cárceles... &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;
El &lt;span&gt;tiempo&lt;/span&gt; pasaba y yo sentía que estuvieran perdiendo el &lt;span&gt;tiempo&lt;/span&gt;, pensaba que si el incidente hubiera sucedido ante cualquier otro colectivo ya estaría resuelto y los oyentes muy nerviosos. Ellos, los presos, lejos &lt;span&gt;de&lt;/span&gt; estar tensos parecían encontrarse relajados. Aprendí una nueva lección y es que el &lt;span&gt;tiempo&lt;/span&gt; podía ser valorado &lt;span&gt;de&lt;/span&gt; distinta forma a como lo hacía yo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;
Pasada hora y media nos trajeron el cable, poco a poco se fueron sentando. Callaron. Expuso mi compañero primero, después lo hice yo. Aquellos ojos interesados, aquel silencio interrogante, aquellas formas disciplinadas &lt;span&gt;de&lt;/span&gt; atender, aquellas preguntas y los agradecimientos tras las respuestas me fueron vinculando aún más a aquellos seres humanos. Acabé agradeciendo su interés, sus preguntas y su colaboración y ellos nos pagaron con un aplauso que no acababa nunca, con una lección magistralmente expuesta y con unas miradas que hablaron solas y que jamás olvidaré. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;
No sé cuanto &lt;span&gt;tiempo&lt;/span&gt; estuve llorando después.&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;</media:text>
    <media:credit role="author">puedoserella</media:credit>
  </item>
  <item>
    <title>Como un girasol</title>
    <link>https://www.ipernity.com/blog/puedoserella/309131</link>
    <guid isPermaLink="false">tag:ipernity.com,2011-02-13,post-309131</guid>
    <pubDate>Sun, 13 Feb 2011 20:58:38 +0000</pubDate>
    <author>nobody@ipernity.com (puedoserella)</author>
    <description>&lt;p class="who"&gt;&lt;a href="https://www.ipernity.com/home/puedoserella"&gt;puedoserella&lt;/a&gt; has posted an article:&lt;/p&gt;&lt;div class="description"&gt;&lt;p style="text-align:justify;"&gt; &lt;/p&gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;p style="text-align:justify;"&gt;Tras el desvarío vacacional, la algarabía, las idas y las venidas alocadas, veladas y amaneceres y romerías y tertulias y risas, tras la intensidad y la ansiedad con la que vivo mi periodo vacacional, necesito poner punto final con un viaje al interior, a mi interior.&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;p style="text-align:justify;"&gt;En ese viaje al interior se yergue mi fortaleza como esas otras arquitectónicas que se mantienen implacables a pesar de los siglos y necesito que esa tierra sencilla, sin florituras, nítida y silenciosa, tan diferente a la que me vio nacer, me acompañe durante el trayecto, en ocasiones duro, de mi viaje interno.&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;p style="text-align:justify;"&gt;En esas horas centrales del día, con esa mezcla de olores a pino, tomillo y cereal recién segado, bordo esperanzas y alimento sueños con la calma que otorga su cielo, tan azul... ¡tan nítidamente azul...!&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;p style="text-align:justify;"&gt;Cayendo la tarde oriento mis pasos en la misma dirección que los girasoles y me pierdo por los caminos polvorientos, que quiebran esos campos rabiosamente amarillos e improductivos del final del estío, entonces me encuentro conmigo. Y vislumbro en su atardecer mi futuro, tan amplio como esos horizontes de Castilla que la vista no puede abarcar y una sensación de infinita paz me embarga hasta estremecer y sin poderlo evitar, lloro en silencio y en soledad.&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;p style="text-align:justify;"&gt;Y regreso al pueblo despacio, tras los rebaños, atrapada por una necesidad de recogimiento que sólo es posible con el frescor de esas noches castellanas. Me tumbo bajo ese manto inigualable de estrellas y mi respiración se pausa y el sueño y la felicidad me atrapan comprobando como Castilla me regala un intenso abrazo y me renueva cada día transformando mi alma en un girasol.&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;</description>
    <media:title>Como un girasol</media:title>
    <media:text type="html">&lt;p class="who"&gt;&lt;a href="https://www.ipernity.com/home/puedoserella"&gt;puedoserella&lt;/a&gt; has posted an article:&lt;/p&gt;&lt;div class="description"&gt;&lt;p style="text-align:justify;"&gt; &lt;/p&gt;&lt;br /&gt;
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&lt;br /&gt;
&lt;p style="text-align:justify;"&gt;Tras el desvarío vacacional, la algarabía, las idas y las venidas alocadas, veladas y amaneceres y romerías y tertulias y risas, tras la intensidad y la ansiedad con la que vivo mi periodo vacacional, necesito poner punto final con un viaje al interior, a mi interior.&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;
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&lt;p style="text-align:justify;"&gt;En ese viaje al interior se yergue mi fortaleza como esas otras arquitectónicas que se mantienen implacables a pesar de los siglos y necesito que esa tierra sencilla, sin florituras, nítida y silenciosa, tan diferente a la que me vio nacer, me acompañe durante el trayecto, en ocasiones duro, de mi viaje interno.&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;p style="text-align:justify;"&gt;En esas horas centrales del día, con esa mezcla de olores a pino, tomillo y cereal recién segado, bordo esperanzas y alimento sueños con la calma que otorga su cielo, tan azul... ¡tan nítidamente azul...!&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;p style="text-align:justify;"&gt;Cayendo la tarde oriento mis pasos en la misma dirección que los girasoles y me pierdo por los caminos polvorientos, que quiebran esos campos rabiosamente amarillos e improductivos del final del estío, entonces me encuentro conmigo. Y vislumbro en su atardecer mi futuro, tan amplio como esos horizontes de Castilla que la vista no puede abarcar y una sensación de infinita paz me embarga hasta estremecer y sin poderlo evitar, lloro en silencio y en soledad.&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;p style="text-align:justify;"&gt;Y regreso al pueblo despacio, tras los rebaños, atrapada por una necesidad de recogimiento que sólo es posible con el frescor de esas noches castellanas. Me tumbo bajo ese manto inigualable de estrellas y mi respiración se pausa y el sueño y la felicidad me atrapan comprobando como Castilla me regala un intenso abrazo y me renueva cada día transformando mi alma en un girasol.&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;</media:text>
    <media:credit role="author">puedoserella</media:credit>
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